Y éstos sentimientos y emociones van a ser determinantes en en el éxito o fracaso de tu proyecto, que como fundador te va a poner prueba todos los días… Eso no quiere decir que no va a ser la mayor aventura que habrás vivido jamás, y que no sólo aprenderás muchísimo sino que crecerás como persona… pero es importante que sepas a qué te vas a enfrentar.

Como oí hace algún tiempo:

Emprender es vivir en un eterno miércoles

¿Y por qué nadie habla sobre ello? Pues porque es difícil, requiere aceptar y decir en voz alta que muchas veces andas perdido, que no tienes todas las respuestas y que lo estás pasando mal. Algo que es arriesgado y requiere exponerse en un mundo dominado por el postureo, las falsas proyecciones de éxito (¿de verdad soy el único que se siente así?) y los estereotipos…

Yo estoy viviendo de nuevo en mis propias carnes mucho de esto con el lanzamiento deStartupxplore, y quería compartir con vosotros algunas de mis ideas y sensaciones… y recordad sobretodo, lo que nunca debemos olvidar: no es un sprint en el que hay que darlo todo en los primeros 100 metros:

Emprender es una maratón, con subidas, y bajadas… así que dosifica tus fuerzas.

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COSAS QUE (SEGURAMENTE) SENTIRÁS SI ERES FUNDADOR DE UNA STARTUP

  1. TODO VA DEMASIADO LENTO
    Como emprendedor que eres, esperas que las cosas sucedas en cuanto las piensas: “Se nos ha ocurrido…” y a los 5 minutos ya está construida la funcionalidad y podemos validar si es buena idea o mala idea. Sin embargo, la realidad es que esa idea hay que priorizarla entre otras 1.000 que habrá, dedicarle tiempo y recursos (dos cosas siempre escasas en una startup) y hacerla. Y no hablemos de esos inversores que tardan tanto en responder, ese abogado que parece que lleve tres meses escribiendo el Quijote…Casi nada
  2. SENSACIÓN DE VERTIGO
    Aunque sea paradójico, también vas a tener vértigo por lo rápido que va todo. Pero no en el sentido de lo rápido que va el producto (¡ojala!), sino de la tremenda cantidad de cosas que suceden a la vez, en los momentos más inconvenientes del día (¡los usuarios de Filipinas o de Canadá duermen a horas diferentes!) y en frentes completamente diferente… lo que hace que sientes que eres incapaz de mantener el control, de mantener en el aire las 7 pelotas con las que haces malabares.
  3. SINDROME DEL IMPOSTOR
    Quizás uno de los aspectos más difíciles de explicar, pero más importantes: a pesar de que todo el mundo confía en ti, en tu Equipo A, y en tu visión… te sientes un impostor, como explicó muy bien David Bonilla: sabes que, a pesar de que crees en tu idea completamente y de que has puesto todo tu corazón, tu papel es sólo una pequeña parte del éxito de tu startup… pero ¿y si precisamente eres tu el problema? Sabes que no eres ningún gurú y que hay 1.000 cosas en las que te falta experiencia. Y si encima hay compañeros, socios o inversores que han puesto su confianza en ti… ni te cuento. Un impostor.
  4. (A VECES) TE CUESTA DORMIR
    Si hay una palabra que define lo que siente el fundador de una startup esansiedad… algo que te mantiene despierto por las noches pensando si has tomado la mejor decisión, recordándote todas las cosas que tienes pendientes, trayendo a tu cabeza el email que has recibido… y como si fuera un bucle, lo repites una y otra vez.
    Ya lo decía Ben Horowitz:
    “Como fundador de una startup dormía como un bebé: me levantaba cada pocas horas y lloraba”
  5. HARÁS COSAS QUE ODIAS
    Ya que en una startup no vas a poder tener un diseñador, un comercial, un especialista en mercados internacionales, un economista, un especialista en marketing, ingenieros de seguridad….etc te va a tocar hacer muuuchas cosas que no sólo no sabes hacer sino que odias (¿como vender?)… pero siento decirlo, muchas de ellas, como las primeras ventas, las tienes que hacer tu
  6. VIVES EN UNA MONTAÑA RUSA
    Te sientes como un ciclotímico, con días en los que piensas que te vas a comer el mundo, que lo vas a petar, que si todo lo que hay plantado sale va a ser increíble… y otros días que se te come la negativad, que te cuestionas todo, en los que piensas que nada sirve… e incluso puedes sentirte realmente deprimido (algo muy habitual entre los emprendedores). ¿Por algo lo llaman la montaña rusa del emprendedor no?
  7. ESTAS PERDIDO
    Hay días donde tienes la sensación de que no tienes ni idea de por donde ir, que te parece que llevas los últimos días comportándote como un pollo sin cabeza, yendo de un tema a otro pero sin ver el progreso. Además, entre eventos, premios, competidores, proveedores, equipo y otras mil tareas muchas veces te va a costar horrores priorizar… aunque es lo más importante que debes hacer.
  8. INSEGURIDAD “VITAL”
    Algo a lo que cuesta acostumbrarse, a vivir en la más absoluta incertidumbre. Ya que puede que no sólo puede que hayas renunciado (o no) a mucho como profesional, sino que encima comienzas a ver como tu “colchón” económico empieza a decrecer, y te das cuenta del riesgo que estás corriendo… ¿y si al final no sale bien? ¿Y si no tengo ni para pagar el alquiler?
  9. ERES “DE SEGUNDA”
    Mira que trabajas duro, pero la competencia siempre parece hacerlo mejor, conseguir más visibilidad y tener más éxito…  y eso hace que te sientas peor, aunque si lo analizas te darás cuenta de que seguramente lo que tu ves como “éxito” no lo es tanto, ya que tienes un cierto sesgo cognitivo respecto a cómo te valoras tu.
  10. SOLEDAD
    Se hace difícil a veces compartir con los demás por lo que estás pasando, porque parecen no comprenderlo… sobre todo si eres un fundador “sólo” o si la gente de tu entorno no entiende cómo demonios has dejado tu cómodo trabajo/tu carrera profesional/tu vida “de siempre” para hacer esta locura.
  11. LA CUMBRE CADA DIA ESTÁ MAS LEJOS
    Tras meses de trabajo duro, sudor y mucha pasión por fin consigues llegar a ese hito por el que habéis peleado tanto… y de repente te das cuenta, en medio de la (obligatoria) celebración de que ha sido sólo un pequeño paso, querealmente lo complicado viene ahora, que en realidad esto había sido fácil… y una vez llegas al siguiente hito, vuelta a empezar.
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Por eso, lo más importante es ser resiliente, y darte cuenta que no eres un bicho raro, y de que como dice Aitor Guevara: No hay cuchara. La realidad es algo que depende de tu perspectiva, y para eso vas a tener que experimentarlo todo, crecer y darte cuenta que realmente eres capaz de todo esto y mucho más. Que lo estás haciendo, que estas creciendo como persona.

Eso si, algunas ideas y cosas que a mi me han servido o me están sirviendo:

  • Dale prioridad a amigos, familia, deporte… todo lo que sea importante para ti y te haga darte cuenta que tu startup NO es tu vida
  • Aprende a relativizar los problemas, a darte cuenta de que no son para siempre y que pronto volverás a vivir buenas noticias.
  • Haz sesiones de “confesionario” con tu socio/co-fundador en el que os sinceréis sobre cómo os sentís y os apoyéis al 200% el uno en el/los otros.
  • Recuerda por qué lo estás haciendo, vuelve a conectar con esa pasión que te movía como una bala al principio
  • Celebra todos los triunfos, pequeños y grandes con unas risas, unas cervezas con el equipo o una jornada de startup team building.
  • Busca a alguien externo y en quien confíes para que te ayude a poner en contexto lo que estás viviendo, y que te dé una opinión “no contaminada”
  • Sobre todo: no personalices. El problema (casi nunca) eres tu, sino la situación, un error o lo que sea. Pero no tu como persona.

Escribiendo este post no pretendo desanimarte y decirte que es un infierno lanzar una startupaunque algo de eso hay a veces. 🙂 En realidad, lanzar tu propio negocio es muchísimo más ilusionante y motivante que cualquier otra cosa que puedas hacer en tu vida (profesional), y te lo vas a pasar como nunca, pero también va a exigir mucho de ti, como persona y como profesional… así que mejor si sabes lo que te vas a encontrar.

¿QUÉ OPINAS?

Fuente: http://goo.gl/vr5iTm

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