Es innegable que la crisis que hemos vivido y de la que estamos saliendo a duras penas, va más allá de lo económico. Es un cambio de paradigma, y estructural del funcionamiento de nuestras sociedades, en las que España compite con países que llevan más años interiorizando este cambio.

Hace apenas unos días, la Unión de Profesionales Liberales de Estados Unidos, publicaba unos datos que son el preludio de lo que nos espera.Los trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos se han incrementado en un 400% desde 2007, y hoy son ni más ni menos que 53 millones, el 34% de la fuerza laboral en este país. De la encuesta realizada por esta organización americana, también se desprende que los ingresos de este colectivo han aumentado en un 50% en ese periodo, y que el 77% de los autónomos dice que su renta se ha visto incrementada en relación aquella que obtenían por cuenta ajena en un puesto estable.

Es por todo ello, que la Unión de Profesionales Liberales estadounidense considera que se trata de un cambio estructural de la economía americana, una revolución comparable a la que fue la revolución industrial y que ha cambiado claramente la concepción del trabajo en Estados Unidos, pues muchos de sus ciudadanos consideranel autoempleo como una forma de tomar el control de sus vidas y aumentar sus rentas del trabajo.

Pese a este escenario, no hay que obviar los riesgos que conlleva el trabajo por cuenta propia. La incertidumbre de ingresos, la morosidad, o la explotación de la figura del falso autónomo, colectivo que alcanza a 2,87 millones de trabajadores por cuenta propia en Estados Unidos, según estimaciones de este organismo, son retos que deben afrontarse lo antes posible para evitar que el autoempleo sea sinónimo de «trabajar sin red».

En España, aunque las dimensiones no son comparables, ya estamos vislumbrando estos mismos cambios. El crecimiento de autónomos parece imparable, y se ha convertido ya en una de las principales vías de inserción en nuestro mercado de trabajo. Hoy en España lo único que garantiza tener un empleo es creárselo.

Sin embargo, al igual que en la sociedad americana, debemos afrontar los retos que plantea el trabajo por cuenta propia, y si bien en nuestro país los trabajadores autónomos tienen «red» desde el punto de vista de la protección social, no es menos cierto que la incertidumbre de ingresos, la falta de crédito, la morosidad o la explotación de la figura del autónomo son hechos que obstaculizan el trabajo autónomo y su consolidación, por el riesgo que conlleva desde el punto de vista personal y patrimonial. Los autónomos son el futuro y la clave de la regeneración de nuestro modelo productivo y del empleo. No demos la espalda a que lo que ya está sucediendo. El 35% de la creación de empleo neto en este primer semestre del año se ha producido bajo el paraguas de este colectivo. Un total de 115.000 empleos, 64.500 nuevos emprendedores y 50.000 puestos asalariado.

Es una realidad para la que en España, ni las leyes, ni los legisladores, ni las instituciones o agentes sociales están preparados. De aquí a diez años, el 40% de la masa laboral en España serán autónomos y emprendedores. Una verdadera revolución que romperá a velocidad vertiginosa las estructuras proteccionistas y paternalistas de las relaciones laborales actuales. Una transformación en el que ya no habrá grandes plantillas y la externalización será de servicios de valor añadido relacionados con la innovación y el emprendimiento en cualquier ámbito de nuestra sociedad. Es el trabajo que nos espera.

Si no somos capaces de adaptarnos, de transformar las estructuras anquilosadas y mirar de frente a esa regeneración de nuestro tejido empresarial, afianzaremos la recuperación pero no saldremos de una crisis que va más allá de lo económico y que nos demanda como país ser capaces de asumir el cambio para poder ser alguien en un mundo cuya realidad va más rápido que lo que la regula.

Fuente: http://goo.gl/7EG48W

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