La conducta lingüística humana y su evolución ha sido un factor clave para que los seres humanos lleguemos a lo que actualmente somos. La complejidad de nuestro sistema comunicativo es evidente, pero también lo es que no todo lo que decimos lo hacemos con palabras.

Desde pequeños ponemos empeño en manejar el lenguaje verbal al dedillo. La corrección lingüística, así como la buena dicción y pronunciación son aspectos muy tenidos en cuenta en nuestra educación. Sin embargo, solemos olvidar la importancia que tiene el lenguaje no verbal.

Aunque las cifras varíen y no haya un claro consenso acerca de su influencia en el mensaje, la mayoría de expertos indican que más de la mitad de nuestro lenguaje lo realizamos con el cuerpo y no con la voz. Sin embargo, a la hora de comunicarnos no le atribuimos la importancia que realmente tiene.

Muchas señales no verbales las utilizamos constantemente sin darnos cuenta y significan mucho más de lo que podemos llegar a pensar. Estas son algunas de ellas.

Las pupilas dilatadas indican atracción

En 1965 el psicólogo Eckhardt Hess se centró en cómo afectaban la mirada en la atracción sexual. Para ello, enseñó a varios hombres diversas fotos de ojos femeninos. La respuesta fue unánime, eran atractivos aquellos con unas pupilas dilatadas.

La explicación, según informa How Stuff Works, es que en respuesta a la atracción, el cerebro segrega noradrenalina, que permite aumentar el tamaño de esta parte del globo ocular. Los hombres, al detectarlo, sintieron una mayor sensación de interés y se sintieron más atraídos hacia esa señal.

La próxima noche en una discoteca, cuando hables con una persona y notes esta señal, estate atento, aunque quizá tan solo haya abusado de otro tipo de sustancias.

La ceja ‘flash’

Lo hacemos constantemente y sin darnos cuenta. Cuando vamos por la calle, conocemos a alguien y le saludamos brevemente… Habremos levantado y bajado las cejas rápidamente. Este gesto lo utilizamos para llamar la atención de la otra persona, por lo que es muy habitual a la hora del saludo o inicio de una conversación.

Pero su naturaleza también hace que sea muy utilizado en el flirteo, Sobre todo en aquellos casos en los que aún no se conoce la persona, pues es habitual que al ver una persona que nos llame la atención, levantemos involuntariamente las cejas por interés.

El gesto del bol

El psicólogo Ronald. E. Riggio explica en Psychology Today esta curiosa señal. Cuando las manos suben de abajo hacia arriba a la vez, como si emularan la forma de un tazón, se está mostrando conocimiento y seguridad.

Cuando se realiza este gesto dará sensación de que se habla sobre algo de lo que se tiene dominio y conocimiento, por lo que hacerlo nos dará empaque y control sobre aquello que estamos diciendo.

La falsa sonrisa

Es muy complicado diferenciar una sonrisa falsa de una que es sincera. Este es uno de los pocos gestos que podemos manejar a nuestro antojo. Sin embargo, hay un pequeño detalle que diferencia a una natural de otro artificial: los ojos. El psicólogo Paul Ekman ha identificado que en las sonrisas falsas no aparecen las tradicionales líneas alrededor de los ojos que sí lo hacen cuando estas son certeras.

La sonrisa es un gesto que podemos manejar nosotros mismos. (iStock)

La importancia del pulgar

El pulgar es un dedo de clave en la comunicación no verbal. Dependiendo de su posición, la sensación que transmite una persona será totalmente contraria.

Un gesto muy habitual, tal y como indica el exagente del FBI Joe Navarro, cuando uno no está cómodo, se siente inseguro o estresado es el de apretar fuertemente las manos con el pulgar hacia dentro. Justo al contrario ocurre cuando uno está cómodo, pues abrirá las manos y separará los dedos.

Una posición que da mucha seguridad y fuerza, según Riggio, consiste en mantener el puño cerrado y el pulgar hacia arriba mientras uno habla. Este gesto era muy habitual de Bill Clinton.

Fuente: http://goo.gl/y5VL9R

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