Cuando tenemos una petición de nuestro responsable directo es difícil oponerse, aunque muchas veces lo que nos esté pidiendo no sea la mejor decisión, sepamos que no vamos a poder lograr realizar lo que nos está pidiendo. Sin embargo, muchas personas no saben decir que no, no saben o pueden negarse a una petición de su jefe. Pero ¿podemos aprender a decirle que no al jefe?

No es una cuestión tan sencilla puesto que muchas veces no se trata sólo de una cuestión de poder o no realizar lo que nos están encomendando, sino del hecho subjetivo de no saber negarnos, en muchos casos por miedos, por sentirnos intimidados antes un responsable directo, etc. Y más en una situación como la actual, donde muchos empleados saben que si pierden su empleo por una negativa, encontrar un nuevo no será tarea fácil.

Decir si, pero con matices

Por eso siempre podemos responder afirmativamente, pero con algunos matices. Si lo que nos están pidiendo sabemos que no es posible realizarlo, que la gestión del tiempo de lo que nos piden no llegará a tiempo tenemos que indicarlo. Simplemente con una exposición aséptica de los hechos, nos están encomendando una tarea que tiene un mínimo de 20 horas de trabajo y tenemos 10 para hacerla, lo normal es que no acabemos en el plazo previsto.

Se trata de no decir que si a lo imposible. En este caso siempre tenemos que tener en cuenta con qué tipo de jefe estamos tratando. Esta parte es básica. En algunas ocasiones el objetivo no es hacerle cambiar de opinión, sino simplemente que nos escuche. Esta es la parte fundamental, sobre todo si tenemos claro que lo que nos propone no es posible.

Otras veces tenemos un jefe que es capaz de recoger el feedback de los empleados para mejorar el proceso. En estos casos es más importante ser constructivo en las explicaciones, explicando bien por qué, en nuestra opinión lo que nos está ofreciendo no podemos realizarlo tal y como lo están planeando.

Aquí siempre conviene matizar. Una cuestión es ofrecer nuestro punto de vista para mejorar la forma de hacer la cosas y otra diferente tratar de imponer nuestro criterio. Hay cuestiones en las que tenemos que saber hasta donde es una cuestión que se impone desde la política de empresa que se quiere seguir y en la que no podremos hacer mucha cosa.

Cuando nos piden algo que no estamos obligados, pero no queremos que nos miren mal

Una cuestión diferente es la de los derechos laborales. Nuestro jefe no nos puede pedir determinadas cuestiones que excedan nuestras obligaciones laborales, algo que no es nada raro en muchas ocasiones, donde a medida que pasa el tiempo nuestro contrato y las labores descritas en el mismo no se adecuan a lo que tenemos que realizar.

Por ejemplo si nos piden que realizamos más horas de las que están estipuladas, si nos tenemos que desplazar fuera de nuestro centro de trabajo de forma habitual, etc. Este tipo de cuestiones las podemos “negociar” para que tanto trabajadores como empresa salgan al final ganando con el esfuerzo realizado.

Aquí siempre tenemos que tener mucho cuidado, entre lo que nos están pidiendo sea una cuestión puntual o se convierta en algo habitual. Lógicamente la respuesta del trabajador no será igual. No es lo mismo que un día nos pidan que viajemos a otra ciudad, que lo tengamos que hacer de forma habitual porque nos han cambiado el centro de trabajo.

Decir no al jefe con elegancia

Siempre nos queda el recurso de negarnos de forma elegante. No se trata de cerrarse y poner una negativa por delante, sino de matizarla. Aquí es muy importante saber empatizar con nuestro jefe, con lo que nos está pidiendo y ponerse en su lugar, pero luego saber darle la vuelta para ofrecer nuestros motivos y convencer de que no hacer lo que piden es lo mejor.

Es importante que también consigamos que esta empatía sea recíproca, es decir, que sepamos hacer que el jefe se ponga en nuestro lugar para que pueda entender los motivos de nuestra negativa, de comprender por qué lo que nos está pidiendo no es la mejor idea, ni para la empresa ni para nosotros. Lo cierto es que dar la vuelta a la situación sin crear tensiones es una labor tremendamente complicada, lo que no significa que no sea posible conseguirlo.

Fuente: http://goo.gl/xEBUPh

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