El éxito profesional depende, en gran medida, de la red de contactos profesionales con la que se cuente. La mayoría de estrategias desarrolladas por los coach laborales están enfocadas a la creación y mejora del denominado networking, mientras que no son pocas las investigaciones llevadas a cabo con este mismo objetivo. Las posibilidades de encontrar un trabajo, ascender, sentirse a gusto en la oficina u obtener ayuda para poder resolver un problema de forma satisfactoria están directamente relacionadas con la solidez y calidad del networking.

Contar con una buena red profesional, a poder ser plural y basada en la confianza mutua, es más imprescindible, si cabe, en el contexto actual, marcado por las dificultades del mercado laboral para generar empleo o mejorar las condiciones presentes. Asimismo, la colaboración y la ayuda mutua pueden marcar la diferencia a la hora de emprender un proyecto de forma autónoma, una salida recurrente hoy en día. Colaboradores cercanos, consejeros y facilitadores, contactos que nos abran puertas a otras personas clave o que sean capaces de tocar la tecla que más convenga en un momento determinado.

Las ventajas de contar con este tipo de personas a nuestro alrededor son muy numerosas, a pesar de lo cual todavía existen profesionales que se conforman con tener una red débil e, incluso, prescindir de ella. Cierto es que a muchos les cuesta construir el más que necesario networking, pero nunca es tarde si la dicha es buena, y ésta bien merece un esfuerzo. Por ello, el mediáticocoach Erich Barker ha elaborado una guía básica para empezar, desde cero y de la forma más sencilla posible, a crear una red de contactos que sirva a medio plazo de trampolín laboral.

Recupera el contacto con viejos amigos

Las redes sociales son una valiosa herramienta para localizar y restablecer la relación con viejos conocidos

Si crear nuevos lazos con personas desconocidas nos resulta difícil, el primer paso que debe darse es el de recuperar el contacto perdido con viejos compañeros, jefes o amigos. Las redes sociales son una valiosa herramienta para localizar y restablecer la relación con estas personas, a modo de primera toma de contacto. Las personas con las que se ha perdido el contacto representan un capital social “que no debe pasarse por alto, pues son una valiosa fuente que permanece latente”, explica el coach.  No hay que olvidar que estas personas también tienen su propia red con la que podrán abrirnos otras puertas o recomendarnos a otras personas.

Elige estratégicamente dónde sentarte

Este consejo es de gran ayuda para las personas tímidas, pero también para aquellos que quieran socializar lo máximo posible y no puedan debido a la situación de su puesto de trabajo. Se trata, simplemente, como apunta Barker, de cambiar el escritorio a un lugar estratégico, que sea lugar de paso por ejemplo, o que esté cerca de personas que nos resulten interesantes. Como anécdota, el coach cita la experiencia contada por el empresario Jeffrey Pfeffer, quien atribuyó su rápido ascenso al hecho de sentarse en un escritorio que estaba en un lugar por donde todo el mundo tenía que pasar para ir al baño o a la cafetería. Una decisión por la que su puesto acabó convirtiéndose en un “centro de convenciones”, bromea.

Identifica a los contactos de cabecera

Identificar y cuidar a las personas que más nos han ayudado hasta el momento, recomendándonos para un empleo o enseñándonos a manejarnos mejor, es esencial para construir una buena red. Recordar cómo se conocieron, si nos los presentó alguien y qué tipo de relación tenemos con ellos puede servir para establecer ciertos patrones y conocer mejor las reglas no escritas que guían un networking.

Es más útil contar con unos pocos contactos, que respondan al perfil de mentor, que disponer de una extensa red pero en la que apenas confiamos o que no nos aporta mucho. Por tanto, la clave reside en saber elegir. Más vale calidad que cantidad.

Realiza las tres preguntas clave

Es más útil contar con unos pocos contactos, que respondan al perfil de mentor, que disponer de una extensa red pero en la que apenas confiamos o que no nos aporte gran cosa

Después de una reunión con un potencial colaborador o cuando nos encontremos ante un posible mentor, la coach Judy Robinettrecomienda acabar la conversación con tres preguntas que permitirán ganar empatía:

-“¿Cómo puedo ayudarte?” Una declaración de intenciones basada en el dar y el recibir, la base colaborativa del networking.

 -“¿Tú qué harías en este caso?” Con esta pregunta se obtendrá más valor añadido de las enseñanzas del interlocutor, que al mismo tiempo sentirá que confían en él y lo tienen bien considerado.

-“¿Con quién más crees que debo hablar?” Esta tercera y última pregunta remarca igualmente confianza y ayuda a que el interlocutor sirva como llave para abrirnos otras puertas o presentarnos a los contactos adecuados.

No hagas negocios, sino relaciones

Es fundamental concienciarse de que estamos construyendo una relación, y aunque sea estrictamente profesional, no debemos actuar como si estuviésemos realizando negocios. Para empatizar y fortalecer la relación es necesario tratar a la otra persona casi como si fuese un amigo, más que como un mero contacto profesional. No se debe ahorrar tiempo ni esfuerzo en “cuidar” la red. Esforzarse en realizar llamadas de forma periódica, contestar a los correos electrónicos y, sobre todo, ayudar allí donde se nos necesite. La única forma de fortalecer los vínculos consiste en ser proactivos, estar dispuestos a echar una mano en lo que haga falta y generar confianza mutua.

Dar antes que recibir

La cooperación hace todo mucho más sencillo, y si uno asciende profesionalmente, normalmente contará con el resto de su red y viceversa. Precisamente, esta es la conclusión a la que llegó este estudio realizado por la Pepperdine University’s Graziadio School en la que analizaron las prácticas de 600 profesionales en puestos de mando. Su forma de colaborar consistía en que cuando uno adquiere más responsabilidades, estas juegan a favor del resto de la red, que se ve beneficiada directa o indirectamente.

Empieza por pedir un favor

Sin miedo, pedir un favor fortalece los vínculos e, incluso, puede hacercambiar el parecer de las personas que tienen una opinión negativa sobre nosotros, apunta Barker. Sin embargo, como ya se insistía en anteriores consejos, hay que tener presente la máxima del dar y recibir, por lo que una vez se pida un favor debemos estar dispuestos a devolverlo cuando así se requiera.

Fuente: http://goo.gl/r7mxxv

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