Todos aspiramos a ser felices, sin embargo parece que la felicidad es algo que se nos escapa continuamente entre los dedos. Dos de los obstáculos más grandes que tenemos son puramente cognitivos. En primer lugar el no ser capaces de vivir en el presente, y en segundo el creer que el ser felices depende de algo que tenemos que conseguir o que tiene que suceder (por nuestro esfuerzo o fortuitamente, indistintamente).

Uno de los factores que definen a las personas que se consideran felices es que saben disfrutar del “ahora”, presente. No importa que el ahora no esté relacionado con el cumplimiento de un sueño, lo que importa es que son conscientes de que el ahora es lo único que tienen, que no hay otra vida que esperar en el sentido de un mañana mejor. Si vivimos con nuestra mente centrada continuamente en el pasado o el futuro, el disfrute del presente, de nuestra vida, se nos escapará como el agua entre los dedos. Es más, vivir anclado en el pasado está relacionado, en muchas ocasiones, con la tristeza o incluso la depresión y vivir en el futuro con la ansiedad.

El segundo obstáculo es el de pensar que la felicidad depende de algo que tenemos que conseguir. La felicidad depende únicamente de una actitud mental adecuada. Una actitud que se enfoca en disfrutar cada momento, como hemos dicho, y, aunque tenga sueños y metas que conseguir, es consciente de que el verdadero disfrute está en el camino. Feliz es el alpinista que vive intensamente cada día de ascensión y cuando llega arriba disfruta de un momento intenso de placer, pero muy pronto empieza a pensar en la siguiente ascensión pues lo que disfruta es el proceso. De hecho, si en alguna ocasión no alcanza a hacer cima, aunque viva puntualmente un tiempo de frustración, pronto se repone con la ilusión de seguir escalando una y otra vez.

Fuente: http://goo.gl/N0NjYn

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