Cuando trabajamos por cuenta propia lo que resulta ser más determinante es nuestra capacidad para alcanzar los objetivos establecidos, los resultados esperados y, como no, la rentabilidad.

Esta preocupación da lugar a cometer determinados fallos que, en la medida de lo posible, deberíamos ser capaces de minimizar porque, por regla general, tienen en común que se cometen por falta de perspectiva y de planificación.

El más típico es la incapacidad para establecer objetivos alcanzables. Es fundamental saber qué se quiere conseguir y. de este modo, aplicar nuestro esfuerzo a su consecución. Ni que decir tiene, que nuestros objetivos deben estar alineados con los de nuestros clientes, porque en caso contrario, será difícil garantizar su satisfacción con el producto entregable. Esto es lo que se conoce como Gestión de expectativas del Cliente.

Otro de los problemas que suelen surgir es no entender que los proyectos son elementos dinámicos sujetos a modificaciones, porlo que los cambios forman parte de su ciclo de desarrollo.

La falta de planificación. Cuando esto ocurre es por regla general porque no hemos desarrollado ninguna metodología para la gestión y desarrollo de los proyecto que determine la forma de trabajar, los roles y responsabilidades, sin olvidar, los sistemas se seguimiento. Con estas deficiencias no es de extrañar que la mala planificación caracterice el desarrollo del proyecto.

Desarrollar un sitema de trabajo lleva tiempo y surge de la combinación de factores como el empleo del sentido común y el conocimiento que nos da la experiencia acumulada, esto nos permite estimar los recursos y plazos necesarios para ejecutar cada una de las tareas, definir hitos o fases para agrupar las tareas, que sirvan como referencia para medir la evolución del proyecto y su seguimiento.

A todo lo anterior el peor de todos los errores, dejar para el final la evaluación del proyecto. Esto implica que no se hace un seguimiento regular de la evolución del proyecto y como no se realiza no es posible concocer las fases realizadas, el cumplimiento de la planificación o los resultados alcanzados.

Todo es un proceso de aprendizaje pero, en determinados casos, los errores ocasionados por el aprendizaje implican duplicar tiempo, incrementar los costes, insatisfacción de nuestros clientes y, por tanto, perdida de clientes y de ingresos.

Fuente: http://goo.gl/RGRYRU

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