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Nadando entre tiburones y otras especies

Por Marta Cabañas

             “Nada causa más impresión que la excelencia en medio de la prueba”- es uno de los comentarios que hizo Jorge Saguar en su exposición de la vida de Daniel en el IV Encuentro de Tres-e –Evangélicos en la Economía y Empresa. Las conferencias, que tuvieron lugar en Cullera (Valencia) durante el fin de semana del 6 al 8 de marzo, comenzaron con un taller sobre desempleo impartido por Bert den Horteg, director del ministerio holandés Encour. A pesar de lo duro que resulta estar sin trabajo – señaló Bert- quizás la crisis es el momento adecuado para abrir el corazón, olvidar la vergüenza y analizar delante de Dios cuáles son los ídolos que tenemos. El desempleo supone un tiempo de pérdida en el que se entremezclan diferentes sentimientos como la negación, la rabia, la negociación y la depresión. Confrontar la realidad, considerando que Dios no nos abandona, es crucial para llegar al punto final de la aceptación. En otro orden de cosas, y dirigiéndose a los casi 50 graduados presentes en estas conferencias, Bert reiteró la importancia de tener una identidad sana en Cristo. También recalcó la idea de pobreza personal y espiritual, si nos basamos, en exclusiva, en fuentes humanas creadoras de identidad: el “yo soy” por lo que hago; el “yo soy” por lo que tengo, y, el “yo soy” por lo que otros dicen de mí. La vida de un profesional cristiano es como un iceberg, más profundo por dentro que por fuera, que debe tener conciencia de que a Dios le interesa lo que hacemos y que nos ha prometido su presencia. Nos ayudará en situaciones como: el exceso de trabajo, la adición al mismo, el estrés, las relaciones entre jefes y compañeros, o, la conciliación de la vida familiar y laboral.

            ¿Cuántos aspectos de tu capacitación profesional tienes en tu agenda como prioritarios?, o ¿harías una lista de límites que te has propuesto no cruzar en tu negocio o trabajo? Estas preguntas fueron las que, el expositor J. Saguar, -en la actualidad consultor en dirección estratégica e inversión- lanzó al auditorio. Dios tiene los mandos y está al control incluso antes de que nosotros iniciemos cualquier proyecto. Como sucedió con la vida del profeta Daniel –prosiguió Jorge- el Señor elige los estímulos, crea inquietud, genera deseo de intervención, maneja la circunstancias, prepara el entorno y nos prospera en aquello que le place. A pesar de la magnitud de las victorias de Nabucodonosor y del impresionante poder acumulado para ordenar con autoridad, a pesar de la cohorte de aduladores que le envuelve y que parecía un reino eterno, los días de este “poderoso” estaban contados. Dios usa a las personas con un gran poder para cumplir sus propósitos. Al igual que Daniel y sus compañeros formaron parte de la historia de este imperio, pero no quisieron contaminarse con la comida del rey, la vida del profesional debe caracterizarse por una fidelidad dispuesta al sacrificio sin transigir en nuestros valores éticos. También el presidente de Europartners en Holanda –Wauter-, compartió la necesidad de predicar el evangelio a personas de negocios, edificar a líderes fieles, apoyando equipos de líderes empresariales.

            Por su parte, Peter J. Briscoe – Químico de profesión y responsable del desarrollo de Compass en Europa- habló de la verdadera identidad laboral como el punto central donde incide lo que el profesional ama, lo que el mundo necesita, por lo que somos buenos y por lo que nos pagan un sueldo. Es decir, la unión de la pasión, la misión, la vocación y la profesión. El fundador de Europartners en Europa consideró que al profesional no se le paga por lo que sabe, sino por lo que hace y que es Dios quien nos va a llenar de toda creatividad, con pensamientos y acciones que permitan solucionar problemas en el ámbito laboral. Como hijos e hijas del todopoderoso hemos firmado un contrato en una agencia temporal de empleo y estamos trabajando para el mejor empleador– prosiguió Peter. Por tanto, debemos considerar la economía del reino de Dios sabiendo que el Espíritu Santo nos guía; que trabajamos para Dios y que nada es nuestro, sino que somos gestores de sus activos; que debemos ser pródigos al dar porque el Señor provee; que hay que abundar en contentamiento y eliminar deudas; y, que si invertimos en el reino de Dios, él multiplicará para que seamos generosos.

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